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Lenguaje y Ciudadanía

"La alfabetización (…) implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica
en la que está el alfabetizado… la alfabetización es más, mucho más que leer y escribir.
Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la
puerta del conocimiento".

Paulo Freire

En la perspectiva de la metodología ESEO, lengua y ciudadanía están estrechamente ligadas. Porque para hablar con “propiedad” se debe ser “propietario” (co-dueño) de la institución social de la lengua.

Entendemos la lectoescritura como un proceso que, en palabras de Freire, implica “una comprensión crítica del acto de leer, que no se agota en la descodificación pura de la palabra escrita o del lenguaje escrito, sino que se anticipa y se prolonga en la inteligencia del mundo. La lectura del mundo precede a la lectura de la palabra, de ahí que la posterior lectura de ésta no pueda prescindir de la continuidad de la lectura de aquél. Lenguaje y realidad se vinculan dinámicamente. La comprensión del texto a ser alcanzada por su lectura crítica implica la percepción de relaciones entre el texto y el contexto”. (La importancia de leer y el proceso de liberación (1981), Siglo XXI editores).

Es la propiedad de la lengua lo que legitima la voz, y a partir de esto se ejerce la ciudadanía. La ciudadanía tiene como base el que todos nos reconocemos como iguales: este reconocimiento ocurre en y a través del lenguaje. Según esto, el lenguaje está a la base de la constitución del sujeto, y a la vez permite integrar a otros en mi discurso.

Si yo no soy dueña/o de mi lenguaje, no puedo integrar a otro a mi espacio discursivo. El lenguaje es el espacio donde todas y todos podemos considerarnos iguales, basta con que nos constituyamos en “voces autorizadas”, y sólo es autorizada la voz que se ejerce en la práctica colectiva, en el ejercicio de la ciudadanía.

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